Inicio > RECOMENDACIONES DE EXPOSICIONES > CAMILLE PISARRO. El pintor anarquista

CAMILLE PISARRO. El pintor anarquista

Publicado:
16/06/2013
Compartir:
Facebook | Twitter | Tuenti
Delicious | Menéame | Email

Todo el arte es anarquista si es bello y bueno. Así se expresaba CAMILLE PISARRO, considerado el hermano mayor de los impresionistas. A finales del s.XIX las idea anarquistas ejercieron una notable influencia no sólo sobre el mundo obrero, sino también en los medios artísticos y literarios. Fueron muy numerosos los escritores y pintores que se entusiasmaron por la idea de revolución social. Algunos, como en su caso, siguieron fieles a esta idea durante toda su vida.

Nacido en las Antillas, CAMILLE PISARRO es considerado el hermano mayor de los impresionistas. Aprendió dibujo sin maestro, según nos cuenta Cézanne, y desde 1865 abandonó el negro, el betún y los ocres para trabajar únicamente con colores primarios. Ocho años más tarde redactaría los estatutos de la cooperativa de artistas impresionistas que iniciaría las exposiciones del grupo y fue el único artista del colectivo que participó en las ocho muestras que se organizaron entre 1874 y 1886. Él mismo inició el cambio gracias no sólo al color, sino también al empleo de sus pinceladas sueltas y alargadas.

Hasta el 15 de septiembre el Museo Thyssen nos brinda la oportunidad de ver de cerca 79 pinturas, ordenadas de forma cronológica, del artista francés que marcó el inicio de uno de los movimientos pictóricos más importantes de finales del XIX, el impresionismo.  Se mantuvo siempre cerca de los pintores más jóvenes, con los que al mismo tiempo que les transmitía su técnica y conocimiento, asimilaba las nuevas derivaciones que esos jóvenes iban desarrollando, como las de los llamados puntillistas.

Las pinturas han sido traídas de museos y colecciones de todo el mundo, con obras dedicadas a los paisajes rurales y su última evolución hacia la pintura de grandes urbes y zonas industriales. Con esta exposición, y según narra Guillermo Solana, comisario de la muestra, “el público puede conocer en profundidad a Pissarro, figura muy interesante, dotado de una gran personalidad, y de fuertes convicciones” . Su influencia puede considerarse decisiva en la fundación de la modernidad, pero como tantas veces ha sucedido a lo largo de la historia, fue eclipsado por otro artista más seductor, más comercial, más concreto y directo en la relación de su pintura con el público, como fue Claude Monet.

Tras una introducción en la que se exhibe una autorretrato del artista fechado en el año de su muerte, 1903 y una “paleta” donde pintó una escena campestre con los colores del arco iris, la exposición va recorriendo los lugares donde vivió y trabajó, siempre con el paisaje como tema relevante. Como su estancia en Louveciennes, donde los dos, Pissarro y Monet “inventaron” el impresionismo entre 1869 y 1872. Sigue su vida y obra realizada en Pontoise donde se relacionó con Cézanne en términos de diálogo artístico.  O en su última etapa pasada en Éragny ( 1884-1903), pequeño pueblo donde pinta un mundo rural quizá menos innovador, menos ambicioso, y donde se nota quizá, un descenso en cuanto a originalidad pictórica.

Pisarro fue un pintor de paisajes rurales que buscaba la esencia de esos ambientes en los lugares en los que vivió y pintó, en los que predomina la naturaleza sobre la figura de los campesinos.
Ahí también pueden apreciarse las diferencias entre Monet y Pisarro. Para Pissarro el campo era “un lugar de vida, de trabajo donde los campesinos eran los protagonistas“. Para Monet “el campo era un lugar de ocio para las gentes de la ciudad”. Monet es el pintor del agua, Pissarro el de campos y huertas sembrados. Siendo los dos genuinamente impresionistas, Monet con su temática del agua supo crear su propio campo de atracción.

Por razones de salud y posiblemente económicas, se trasladó en el inicio de la vejez a la ciudad, allí su arte experimentó una renovación que plasmó en algunos paisajes urbanos que figuran entre las mejores imágenes artísticas de la pintura al inicio de la modernidad. Cuadros de París como el “Boulevard de Montmatre, “la Rue de Saint-Honoré con efecto de lluvia” o el “Puente de Charing Cross” en Londres. Sus últimas obras estuvieron dedicadas a paisajes industriales como las vistas de las manufacturas de algodón de Oissel.

Aquí se nos presenta una buena oportunidad de revisar y reivindicar la pintura de uno de los pioneros del arte moderno, y precisamente ese es uno de los objetivos de la muestra, el hacer justicia a un artista cuya influencia fue decisiva en el desarrollo de la Historia del Arte, aunque sin embargo su repercusión quedó un tanto eclipsada por otras figuras del momento que gozaron de una mayor popularidad. Como tantas veces sucede… +info