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SUEÑO O REALIDAD. EL MUNDO DE GIORGIO DE CHIRICO.

Publicado:
28/06/2017
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Organizada con la colaboración de la Fondazione Giorgio e Isa de Chirico, Caixa Forum Barcelona nos ofrece la oportunidad de contemplar la exposición dedicada a Giorgio de Chirico y que lleva por título: El mundo de Giorgio de Chirico. Sueño o realidad.

En ella podemos descubrir las fases creativas del pintor, con la evolución de sus manifestaciones, desde la personal transformación del arte clásico, pasando por el mundo mitológico, los retratos y paisajes interiores, hasta la representación del papel de la naturaleza. Todo ello marcado por una constante búsqueda en el plano iconográfico y simbólico capaz de crear una continuidad de la tradición artística italiana en el arte. Este empeño de continuidad fue uno de los elementos que determinó su posición destacada en el arte internacional sobre todo en su influencia en el movimiento surrealista y en otros grandes artistas y escritores de la primera mitad del siglo XX.

La obra de Giorgio de Chirico (Volos, 1888 – Roma, 1978) se caracteriza por una incesante investigación en diferentes planos: desde su periodo metafísico inicial, en la década de 1910, el trabajo por el que más se le conoce, en el que muestra su personal transformación del arte clásico mediante sus enigmáticas piazzas de arquitectura renacentista, pasando por los temas iconográficos de las décadas de 1920 y 1930, y sus investigaciones técnicas sobre la pintura de los grandes maestros durante la década de 1940, hasta su periodo neometafísico entre 1968 y 1976.

Su estilo es profundamente personal. Arquitecturas de carácter geométrico, con sus loggias de arcos de medio punto, los temas recurrentes: paisajes, calles, plazas solitarias… todo ello trazado con perspectiva lineal (renacentista). Edificios iluminados con luz de poniente que proyecta grandes sombras y que además generan importantes contraluces. Y obras que evidencian la influencia de un Giotto o de un Piero de la Francesca.

Espacios clasicistas donde el tiempo se ha detenido, y en donde aparecen elementos anacrónicos como el ferrocarril o la estatuaria clásica. Elementos chocantes que nos indican que no estamos ante un lugar tangible, sino que es un espacio que parte de la imaginación y de la fantasía del propio artista. Y el conjunto de estos paisajes nos transmite idea de soledad, de silencio, de inquietud… de enigma metafísico. Son cuadros que nos invitan a la contemplación serena y callada, y provocan no pocos interrogantes en el espectador. +info